martes, 5 de mayo de 2009

EL PROGRESISMO FUNCIONAL

Me sorprende a diario la esquizofrenia de algunos sectores de la clase media. Intento cotidianamente entender porque mucha gente de esta sociedad pregona conceptos progresistas pero actúa en desmedro de ellos.

Es habitual encontrar personas de mi edad, o en muchos casos más grandes, que cuestionan a diario la coyuntura social que los rodea, defendiendo desde la retórica los valores del pobre, cuestionando la inequidad de la sociedad, repudiando a los militares, protegiendo su libertad de expresión, convocando a conscientizar a la gente de la importancia de la política, pero marcando enfáticamente un límite terminal, que tiende a abolir todas sus premisas de una sociedad más igualitaria. Ese límite es el peronismo.

Vaya a saber uno porque razón, basta que una medida la anuncie un gobierno peronista, para que todo este sector dé por vedada cualquier posibilidad de llevarla a cabo. No es el simple caso de Cristina Kirchner, sino que es algo que ocurrió en la mismisima etapa de Peron y Evita, y por como viene la mano, es probable que siga sucediendo.

Esta distancia, es lo que me hace ver todo como una disyuntiva, que afortunadamente me encuentra por lo general posicionado en el polo peronista. No porque las haga un peronista, sino porque son los enunciados ideológicos con los que me acuesto y levanto todos los días. Traicionarlos porque me molesta que se toque la marchita en un acto (que de hecho no me molesta) significa caer en un reduccionismo absurdo y funcional a mis enemigos. Ésta, parece ser la lógica de esta gente, que de modo sorpresivo, se opuso a las retenciones móviles, a la reestatización de las AFJP, a la ley de radio difusión, etc., siendo servil a los intereses contra los que dice luchar. Es decir, basta rasparlos un poquito, para entrever su conservadurismo.

No me dolería que los gobiernos que suceden a Cristina no sean peronistas, siempre y cuando los conciba como una superación al modelo, y no como un retroceso al tan injusto pasado. De hecho, aplaudo que eso pase, aunque al menos hoy, parecería imposible.

Es por esto que no entiendo como para esta gente pesa más quien lleve a cabo una medida progresista que la medida en sí. Apoyar determinadas cosas, no significa necesariamente consentir todo y ampararse debajo del ala de un "papá dirigente político" que hable, actúe y piense por mí. Todo este sector al que me refiero, posee la capacidad intelectual suficiente para debatir ideas y proyectos, aunque para que esto ocurra, es requisito indispensable que separen el antiperonismo de sus principios.

Algunos lo llaman "el progresismo blanco", otros "gorilaje", y otros "veletas". Yo por mi parte, en virtud a la disyuntiva que marqué arriba, creo que si su objetivo es enterrar al peronismo, previo a eso deben terminar con los antiperonistas.

Sin más, gracias.

3 comentarios:

  1. No creo que se opongan porque el gobierno sea peronista. Si las mismas medidas las tomara un gobierno de izquierda, lo mismo se opondrían, y quedaría más en evidencia su falsa retórica.

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  2. Son capaces hasta de votar una alternativa sin una posibilidad minima antes de votar a un peronista.
    Muy buena nota.
    Saludos joven cumpa de 21!

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  3. hola,cro
    estuve releyendo a Marta Harnecker,su "La Izquierda en el umbral del siglo XXI, haciendo posible lo imposible"
    (te cuento que su libro"Los conceptos elementales del Materialismo Histórico" era material en la UBA,del 73 al 76.)(si no lo leíste,hacelo.Yo no me infecté ni dejé de ser peronista por estudiarlo.
    Creo que en el libro de las izquierdas encontrarás muchas respuestas.
    Tengo mis resquemores con la Cra Harnecker(soy peronista y quisiera que hable más de la Causa...)pero nadie le puede negar que es brillante analista política.
    Es más,creo que me inspirás para que haga un post de ella.
    un abrazo,pendex!

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