jueves, 19 de noviembre de 2009

LA DISPUTA ENCUBIERTA

Una necesidad imperiosa de escribir me obliga a actualizar este olvidado blog. Un día volví, aunque no soy millones. Más bien, en estos temas que a posteriori detallaré, por lo gral. el círculo de personas con las que puedo debatir es marcadamente escaso en comparación con la oferta que ofrece la política. Aunque, para entender esto hay que meterse en el campo político. Porque el tema es derecho, más precisamente penal. Y como las normas no son para nada inocentes sino que obedecen a un contexto histórico-poítico de disputa de intereses, resulta necesario meternos los pies en el barro y hablar de politica.

La obligación de escribir es porque estamos en presencia de un debate que trasciende lo electoral, las personalidades, los apellidos, y en este caso los partidos mismos. Estamos hablando de una disputa que a simple vista parece oportunista e inocua, pero en el fondo marca dos modelos sumamente marcados: el modelo del estado de derecho liberal vs. el modelo autoritario. "Liberal", entendido mundialmente como libertad, autodeterminación, igualdad, y no como lo conocemos en criollo, que representa a la derecha.

En este sentido, los antagónicos sistemas aparecen en escena con Macri y Scioli, dos tipos que a mi juicio -con el perdón de algunos compaañeros- son hijos del proceso. Por un lado tenemos al simpre polémico Gobierno de la Ciudad, que una vez más nos muestra que su mesura y republicanismo son el producto de un detallado trabajo de imagen de sus publicistas, montando una organización de poder jerárquica que se propone realizar cuanta ilicitud exista, utilizando los métodos propios de los aparatos represivos emplazados en los gobiernos militares. Por el otro, Scioli, que parece haber entendido que el mensaje de la inseguridad es el más apto para conseguir votos en la Provincia, y se propone lanzar un código contravencional que formaliza la criminalización de la pobreza que nuestra sistema penal propugna.

De Macri no tengo nada que decir. Sólo les adelanto que -a priori- todos los caminos conducen a su procesamiento.

Por su parte, lo de Scioli es inexplicable, lo que este tipo se propone atrasa 30 años. No resiste ningún tipo de interpretación constitucional, viola innumerables derechos y garantías básicas de todo individuo. El mundo se viene planteando un modelo legislativo de derechos humanos y Scioli pretende gobernar contra la corriente. Ni la derecha más vernácula europea se permite un código contravencional como el que está por aprobarse.

Cuando me refiero a un modelo autoritario, lo hago en contraposición a un modelo progresista que garantice libertades. A medida que las sociedades se desarrollan socio-culturalmente, los Estados van otorgando más libertades a sus pueblos, desmembrando su poder de policía sobre éste, y despenalizando sucesivamente determinadas acciones. Un modelo autoritario, por el contrario, no solo amplía el poder punitivo del Estado, sino que se correponde con una sociedad que involuciona, y tiende a su vez a preservar el orden y el control ciudadano ante la conflictividad social.

Este proyecto lo único que hace es ampliar considerablemente el poder de la agencia policial, la que pugna por criminalizar cada vez más conductas. El debate que se postula es entre dos sistemas visiblemente distintos, que marcan considerablemente el modelo de sociedad que se pretende construir. Además, el estado de policía se ha visto frustrado en todo el mundo. Nosotros, sabemos muy bien lo que significa una fuerza policial abusiva, represiva, y con vía libre para actuar como quiera.

Por otro lado, el proyecto castiga conductas completamente inocuas, que no vulneran en absoluto ningún bien juridico. de modo tal, que no ameritan ningún tipo de criminalización. Por ende, lo que se busca es reprimir a los más vulnerables y a los que se manifiestan en contra del orden establecido.

Gente, como estudiante de derecho penal y acérrimo defensor de las libertades, les digo que esto no es joda. Yo dudo que este proyecto se sustente en el tiempo, ya que se desarma por sí solo, pero, de todos modos, va a causar perjuicios irreparables en los sectores más vulnerables de la sociedad, y viene con la idea de Estado autoritario de fondo. Esto es algo, que a todos nos hace mierda.

Peguenlé una leída, que no tiene desperdicio.

Salud!